Salario Mínimo 2026: ¿Quién gana realmente?

Luis Ariel Rojas Rodríguez

1/10/20264 min read

a market filled with lots of fresh produce
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Como cada cierre de año, el debate sobre el Salario Mínimo se tomó los titulares en los noticieros, economistas, analistas políticos, sindicalistas, etc, todos haciendo apuestas y pronósticos, pero el incremento decidido por Gustavo Petro, se salió de cualquier pronóstico, ni el más trabajador más optimista o el empresario más pesimista se había imaginado esta jugada, y como era de esperarse muchos colombianos celebraron la decisión y reconocieron en el presidente a redentor, el mesías que necesitaba el país.

Sin embargo, mas allá de las emociones, considero importante hacer un análisis objetivo sobre los beneficios y perjuicios que traerá la medida, porque en este caso, no algunos ganarán mucho y otros más bien perderán, analicémoslo.

Como contador público, he tenido la oportunidad de trabajar con grandes empresas pero también he tenido el gusto de acompañar pequeños emprendimientos, y conocer la importancia que los salarios tienen en las finanzas de un negocio. También como empleado, conozco de primera mano lo fundamental que es contar con ingreso que sirva para cubrir las necesidades básicas y permita algún crecimiento.

Por eso, ante el incremento decretado por el gobierno nacional me surge una pregunta, ¿Estamos ante un deseo genuino de dignificar al trabajador, o se está usando el bolsillo de los colombianos como una ficha en el tablero electoral?

Año electroal

Este es el cuarto año del gobierno Petro, en los anteriores los aumentos fueron 16% para 2023, 12% para 2024 y 9.54% para 2025, entonces, ¿porque 23.19% para 2026? Sin ser analista político, me atrevo a decir que la respuesta es fácil de adivinar, este año es de elecciones. Si bien Gustavo Petro no estará en el tarjetón para ser reelegido, su “proyecto” político si lo estará, esta es sin duda una herramienta política muy útil, que seguramente le traerá muchos votos a su candidato, quienes hoy van al cajero y retiran 23% más que el año pasado, sin duda estarán muy agradecidos, por eso quien más va a ganar con esta decisión que más que económica es política, será Petro y sus allegados.

El beneficio para el trabajador: ¿Realidad o ilusión?

Para quien hoy lucha por llegar a fin de mes con el mínimo, cualquier aumento por encima de la inflación es una bendición, cualquier peso de más permite mercar mejor, o incluso pensar en ahorrar para comprar una vivienda propia.

El problema surge cuando ese aumento no nace de la productividad, sino de una promesa de campaña, cuando el salario sube por decreto, pero la economía no produce más, el resultado es que el beneficio se esfuma en pocos meses.

Los salarios son solo uno más de los muchos “insumos” que puede tener un bien o un servicio, cuando este insumo sube de precio, las empresas no tienen más remedio que trasladar ese costo al consumidor, haciendo que los bienes y servicios sean más costosos, ropa, calzado, alimentos, vivienda, en general todos los productos tendrán un incremento considerable, eso sin contar con los especuladores, que aprovecha para subir precios incluso por encima del salario mínimo.

En consecuencia, en unos meses el aumento se quedará en el supermercado, el trabajador verá que ahora gana más, pero le alcanza para menos.

El castigo al empleo formal, al trabajador informal y a las regiones.

Este es el punto que los políticos rara vez mencionan en sus tarimas, el aumento antitécnico del salario encarece la formalidad, para quienes buscan empleo las vacantes se cierran, las empresas prefieren automatizar o simplemente no contratar.

El trabajador informal, que no tiene ingresos fijos no recibe el aumento, pero sí sufre el alza de precios en el transporte y la comida, para muchos de ellos el aumento del mínimo es un castigo.

Los independientes ya están viendo cómo su base de cotización a seguridad social sube automáticamente, los comerciantes ven su nómina encarecerse mientras el consumo de la gente se frena por la inflación.

Y que decir de las regiones, en muchos lugares lejanos de los centros de poder, donde los salarios son informales, donde se paga por día trabajado, sin prestaciones, el salario digno será un bonito cuento de época electotoral.

¿Entonces, estamos condenados a no tener un buen salario?

Dignificar al trabajador no es solo subirle el sueldo por decreto, es crear las condiciones para que su dinero rinda. Cuando el salario mínimo se convierte en una herramienta electoral, se corre el riesgo de generar una alegría momentánea que terminará en una resaca económica de largo plazo.

Si se quiere aumentar el poder adquisitivo de los colombianos, la solución no es solo aumentar el salario, ojo, aumentar el salario es una buena herramienta, pero no suficiente, para no trasladar el costo a la canasta familiar y evitar que la inflación se “trague” ese aumento es necesario tomar otras medidas de fondo, que este gobierno, igual que los anteriores no ha sido capaces de implementar.

  • Impuestos progresivos: Mejorar el sistema de tributación en Colombia es fundamental para proteger el empleo y los ingresos de los trabajadores. Herramienta como el SIMPLE que este gobierno quiso acabar hace dos años, son fundamentales para que las pequeñas y medianas empresas sean competitivas.

  • Infraestructura: Si bien este gobierno invirtió en vías rurales con “placas huella”, sus promesas de infraestructuras viales, férreas y académicas se quedaron en el aire. Si queremos empresas competitivas, que puedan generar empleo formal y de calidad, debemos invertir en vías de acceso y salida de recursos, materias primas y productos finales, que permitan la sostenibilidad empresarial.

  • Seguridad: El factor seguridad también cuenta mucho para que los empresarios puedan generar empleo sin ser extorsionados, pagando impuestos altos y compitiendo con mercados globalizados.

La dignificación del salario de los trabajadores no pasa solo por ganar más, es una suma de factores, que le permita a cada familia contar con recursos suficentes para cubrir sus necesidades y saber que podrá ahorrar o que podrá invertir par su futuro, o simplemente comprar más con el resultado de su trabajo.